Santiago Gangotena comparte anécdotas no contadas sobre la historia de la USFQ

En este cumpleaños les cuento los detalles no contados, la historia de la U.

 

 

En 1972 tuve un sueño: crear una universidad en el Ecuador. Mientras realizaba mis estudios de física en los Estados Unidos comencé a diseñar una universidad basada en mi experiencia, la filosofía educativa de las universidades estadounidenses, las Artes Liberales. Para dar forma a esta idea me junté con varios amigos, quienes cursaban sus estudios de posgrado en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill y en Duke University en las áreas de ciencias, artes y medicina. Vale la pena recordar que mi papá mandó una carta a mi hermana Margarita y a mí diciéndonos: han desperdiciado sus vidas estudiando y no hay nada concreto. No cambió nuestros rumbos, pues luego de ella continuamos en camino al doctorado en física y comunicación.




 

Regresé al Ecuador en 1976-1977 con el solo propósito de crear una primera universidad totalmente privada. Para el diseño del proyecto junté a académicos y empresarios ecuatorianos de prestigio. En 1980, con mi cuñado Jorge Landívar Mantilla creamos la Corporación de Promoción Universitaria, CPU, nombre tomado de las siglas inglesas para la unidad de procesamiento central de las computadoras (Central Processing Unit). La CPU sería la base a través de la cual lanzaría el proyecto de la universidad. En un almuerzo en la fritadería debajo de mi agencia escogimos entre los nombres: Universidad de Quito, Universidad Gangotena y Universidad San Francisco de Quito éste último, el de la ciudad capital del Ecuador. Pensamos que el nombre era largo, pero la idea era promocionarla como la San Francisco y la San Pancho.




 

Conformamos el directorio de la CPU que actuaría como el Board of Trustees de la universidad. El primer presidente fue el empresario Conto Patiño. Logramos juntar a 38 personalidades con el propósito de dar inicio a la batalla contra el sistema imperante para crear una universidad privada, el cual no permitía la competencia en la educación superior, en ese entonces constituida por 18 universidades, prácticamente todas públicas. Sin embargo, la creación de una universidad privada en aquella época requería la aprobación del Congreso Nacional, es decir, de una aprobación de carácter político. Luego de muchas conversaciones en diferentes círculos empresariales, cámaras de producción de Quito, Guayaquil y Cuenca y reuniones con académicos que habían regresado al Ecuador, junto con Jorge Landívar, mi socio en una agencia de publicidad, diseñamos en detalle el currículo de estudios; el sistema de autodisciplina a través de un Código de Honor; el sistema de créditos (el valor de cada materia de acuerdo al número de horas semanales de clase presencial); el currículo escondido (las relaciones entre estudiantes, profesores y administrativos, las cuales me incentivaron al uso de primer nombre y el no uso de títulos académicos al dirigirse a un profesor) y un sistema administrativo y académico similar al de las universidades estadounidenses para una universidad residencial. Diseñé el escudo de la universidad en base al escudo de la ciudad de Quito, dando paso a la creación del primer elemento de su imagen institucional, una universidad clásica y de alto prestigio.

 

Para el diseño académico de las 3 primeras facultades, denominadas colegios, intervinieron académicos como: Bruce Hoeneisen, Carlos Montúfar, Carlos Fabara, Guillermo Bixby y Miguel Vallejo quienes ayudan a diseñar el Colegio de Ciencias Aplicadas. El diseño del Colegio de Comunicación y Artes contó con la participación de Margarita Gangotena, Marco Encalada, Alfonso Dávila y Marcelo Landívar. Luego de consultas con empresarios, Jorge y yo diseñamos el Colegio de Administración y los cursos que conforman el Colegio General, o los dos primeros años de universidad. El año académico se divide en trimestres. El aprendizaje del idioma inglés es un requisito para graduarse. Se denomina a las facultades colegios o escuelas dirigidos por decanos. Las máximas autoridades son el Canciller y el Decano Académico con un decano de Estudiantes y Ombudsman.

 

En 1981 redacté en 3 grandes volúmenes la universidad en su conjunto y lo presenté al Consejo de Universidades y Escuelas Politécnicas y al Congreso Nacional para su aprobación, cumpliendo con todos los requisitos que obliga la ley: diseño completo del aspecto académico y administrativo, profesores, solvencia económica y análisis de mercado educativo. El estudio es continuamente rechazado durante 7 años por el ente regulador. El directorio de la CPU que habíamos conformado va perdiendo ánimos ante la constante oposición. En un rechazo, el ente regulador nos informa que dado que los títulos de doctorado (de las grandes universidades de los EEUU) de los profesores no han sido reconocidos por el Estado ecuatoriano se niega el funcionamiento de la universidad.




 

Habían transcurrido 8 años de la creación de la CPU hasta que finalmente en enero de 1988 llamé de urgencia a los pocos miembros que formaban el Directorio de la Corporación de Promoción Universitaria (Doris Cashmore de Mantilla, Bruce Hoeneisen, Miguel Vallejo, Carlos Montúfar y Emilio Gangotena, (mi papá, quien actuaba como abogado) en las oficinas de su presidente, Doris Cashmore de Mantilla, para una última y decisiva reunión. En ella les indiqué que había conseguido el apoyo de un millón de sucres de cada uno de los diarios, El Comercio a través de su presidente Guadalupe Mantilla, y Diario Hoy, del fundador Jaime Mantilla, para hacer publicidad del Proyecto Universidad San Francisco de Quito e indico que considero ésta la última reunión para comenzar la universidad y si no me regreso a los Estados Unidos. Bruce dijo: comencemos, aunque sea en una carpa en el Parque de Mayo con 25 estudiantes. Quedamos en abrir el lunes 1ro de septiembre de 1988.

 

En los primeros meses de este año diseño y lanzo la campaña de promoción en los dos periódicos. Lily Brikmann, quien posteriormente sería Coordinadora Académica, y Edith Barriga, nombrada más adelante como Directora de Becas y Asistencia Financiera, me visitan en la agencia y me ofrecen su tiempo y esfuerzo de manera voluntaria. Me presento en programas de radio y televisión con la propuesta en firme de abrir las puertas de la USFQ el 1ro de septiembre de 1988. La campaña atrae a 3.800 personas a la empresa de diseño gráfico, publicidad y edición de en la Avenida de los Shyris, la cual fue la principal base económica para la realización del proyecto durante 10 años. En ciertos días la cola para atender a los interesados llegaba hasta la calle. Allí, precisamente, se da cita alrededor de 150 estudiantes en la sala de reuniones del edificio para rendir el que sería el primer examen de ingreso. La mayoría de interesados no se inscribieron al saber que no era reconocida por el Estado. Teníamos 132 matriculados, pero 15 días antes de la programada apertura no teníamos un lugar donde iniciar la universidad, pues los franciscanos decidieron no arrendarnos el Convento de Guápulo ya acordado.




 

Finalmente, de acuerdo a lo previsto, el lunes 1ro de septiembre de 1988 a las 8 de la mañana, la universidad inició sus actividades en una casita arrendada una semana antes en la Avenida 12 de Octubre y Francisco Salazar, con la asistencia de 132 estudiantes y 9 profesores a tiempo completo que se arriesgan dejando sus trabajos previos y unos pocos profesores a tiempo parcial. La casa tenía unos 500 metros cuadrados de construcción en 2 pisos y un medio sótano. Con el pequeño presupuesto de las pensiones, busco comenzar una gran biblioteca comprando libros “al metro” en todas las áreas del saber; Margarita Gangotena y yo donamos nuestras bibliotecas completas en ciencias, arte, comunicación y sicología. La universidad comienza con una pequeña y actualizada biblioteca de 6.500 títulos en la sala de la casa; las primeras bibliotecarias fueron Teresa de Molineros y Addy Albring y luego Thais Pinto; la cocina de la casa era el laboratorio de física y química, manejados por Carlos Fabara y Bruce Hoeneisen; la única máquina de escribir era una prestada por mi papá, la cual misteriosamente desapareció. Edith y Lily tenían terror de usar esas máquinas extrañas, las computadoras.

 

No conté con la ayuda de una secretaria; Fernando Chiriboga, profesor de esgrima, inicia sus actividades como Director de Planta Física y Raúl Villarreal es el primer mensajero. Yo hacía, desde secretario a director de programas internacionales. Pedro Rothschild dona 130 confortables sillas para las aulas (que son rediseñadas después del primer trimestre como pupitres, hasta el día de hoy) y Pedro Álvarez dona planchas de aglomerados para fabricar los escritorios. Dado que en mi agencia había hecho el lanzamiento de la primera PC de IBM en Ecuador, logro una negociación de 10 PCes a buen descuento y el Citibank dona una central con10 terminales. El único profesor que tenía oficina privada era Fausto Pasmay de computación, el closet del segundo piso de la casa. El primer restaurante, Dragon´s Inn, lo puso en el sótano de la casa el improvisado chef Herbert Oechsle. La dueña de la casa, una dama guayaquileña, exige a Carlos Montúfar una garantía de 5.000 dólares por el arriendo y que cuide los muebles antiguos que quedaban en el ático y en el interior, entre ellos una cama de Bolívar. Todas las semanas se daban conferencias magistrales en el Hotel Quito, a tres cuadras, parte del currículo escondido. En verano 1989, Bruce organiza la primera minga para que los estudiantes lijen las tablas de los pupitres que estaban llenas de corazoncitos.

 

Los profesores y las materias del primer trimestre fueron: Comunicación Humana (Auto-conocimiento), Santiago Gangotena; Teoría de la Comunicación, Marco Polo Torres y Guiomar Vega; Español (5 niveles), Lily Brikmann, Gabriela Rota e Iván Ulchur; Inglés (5 niveles), Jeff Morrison y Stuart Etlin; Matemáticas Básicas, Bruce Hoeneisen y Carlos Montúfar, Sociología General, Estuardo Arellano; Análisis del Espacio, Francisco Villarreal y Mariola Kwasek; Informática (2 niveles), Guillermo Bixby. Los primeros decanos fueron Bruce Hoeneisen de Ciencias Aplicadas, Guiomar Vega del Comunicación y Will Waters de Administración.

 

La Universidad San Francisco de Quito, marcará el cambio de la estructura tradicional de universidades latinoamericanas o europeas. Su razón de ser se ajusta a la filosofía de formar integralmente a la persona, pero, además, ofrecerle las habilidades para desempeñarse en una profesión. La terminología que introduzco es de “generalistas-especializados” y amplío la idea tradicional de las Artes Liberales para incluir a todas las ramas del saber, una universidad de Artes Liberales, pero que también hace énfasis en las ciencias e ingenierías.

 



Como no logro el reconocimiento del Estado, decido hacer contactos con mis universidades en Estados Unidos. Es así que viajo en 1989 llevando elegante catálogo de la universidad y el primer libro, Tierra Desnuda, del profesor de fotografía, Pablo Corral a la University of North Carolina at Wilmington y gracias a mi compañero de cuarto, ahora profesor, Charles Fugler, se firma el primer convenio de reconocimiento e intercambio académico. El profesor Diego Quiroga hace contacto con su director de tesis Norman Whitten y se firma otro con University of Illinois at Urbana Champaign. Gracias al contacto con esta universidad, una delegación de Kalamazoo College en Michigan visita la casita de la 12 de Octubre y se firma un tercer acuerdo. La San Francisco de Quito se convierte en la primera universidad de intercambio internacional del Ecuador. Viajo continuamente y para 1994 ya tenemos alrededor de 36 acuerdos de intercambio. Con el profesor Charles Fugler realizo el primer programa de intercambio, The Great Adventure, con University of North Carolina at Wilmington.

 

Dado que la universidad era solo un proyecto, recordando los inicios de las primeras universidades europeas que se crean por profesores que buscan estudiantes, existía el problema de reconocimiento estatal. Jorge Landívar me sugiere que el estudiante y el ahora denominado representante legal, firmen un documento en el que aceptan que la Universidad San Francisco de Quito es un proyecto que ofrece estudios superiores, pero no es una universidad reconocida por el Estado, es decir, la USFQ inicia como un emprendimiento en el “sector informal” de la economía. Este formalismo me permite sortear una demanda del Fiscal General de la Nación por estafa intelectual y financiera a los estudiantes y padres de familia. Voy con la demanda donde mi papá para que me defienda, me manda al pan, a igual que lo hizo el entonces vicepresidente del Congreso por no haber iniciado la universidad con la gracia del mismo.

 


En la casita de la 12 de Octubre, que se extendió al terreno aledaño en la calle Salazar, la universidad operó por algo más de 2 años y, gracias a contactos de Carlos Montúfar y Jorje Zalles con el director del colegio Academia Cotopaxi, Donald Fournier, se firma un acuerdo para construir un edificio en el interior e independiente del colegio que se denominó el Campus de Monteserrín. En enero de 1991 la universidad se muda a este campus. El crecimiento era rápido, Carlos Montúfar acepta ingresar a tiempo completo como Decano Académico (Provost) para manejar el área académica. Se crea el Colegio de Arquitectura dirigido por Aldo Echeverría y el MBA dirigido por Franklin Maigüashca. Se crea el Colegio de Ciencias Ambientales a cargo del profesor Gunther Reck. En este segundo campus, la universidad había llegado a 860 estudiantes, pero seguía sin reconocimiento oficial a pesar de que los hijos de algunos de los políticos que no la reconocían estudiaban en ella.  Jorge Barba había logrado una donación de 800 hectáreas aledañas al río Tiputini en el Oriente ecuatoriano en donde se construye la Tiputini Biodiversity Station (TBS) y se llega a un acuerdo con la Universidad de Boston para cooperar en investigación en la Amazonía.

 


En julio de 1992, se gradúa la primera promoción en una ceremonia majestuosa en el famoso Teatro Sucre. Diseño la coreografía y los trajes académicos: rojos vibrantes para estudiantes, violetas para profesores. Bajo los acordes del himno universitario Gaudeamus Igitur (juvenus dum sumus…) arreglado por Lily Brikmann se gradúan 88 estudiantes y luego de la ceremonia, unas 800 personas, graduados con sus togas rojas, profesores de violeta y elegantes invitados, atraviesan el centro de Quito Colonial en la noche, desde la Plaza del Teatro hasta el Convento de San Francisco para una cena de honor; al entogado profesor Diego Gangotena le para un borrachín en la Plaza Grande y le pide la bendición. Al salir de Monteserrín la USFQ tenía seis colegios: Administración para el Desarrollo, Comunicación y Artes, Ciencias Ambientales, Ciencias Aplicadas, Ciencias Sociales y Humanidades y Lenguas, estos dos últimos más tarde se integran al Colegio de Artes Liberales. La población estudiantil se duplicaba cada año. Se habían arrendado dos terrenos y una casa aledaños a la Academia Cotopaxi, pero había que mudarse debido al permanente crecimiento.

 

En 1994, por una casualidad, se logra subastar una propiedad del Banco del Estado en Cumbayá. Con la visión de un campus ecléctico y que invite a convivir y disfrutar la vida universitaria, junto al arquitecto Fausto Echeverría diseño en tiempo record el campus de Cumbayá (anteriormente habíamos diseñado un campus residencial en un amplio terreno en Tanda). El ingeniero Pepe Ribadeneira lo construye en tan solo 7 meses. La construcción se logra gracias al apoyo del fundador del Banco del Pacífico, Marcel Laniado, que abre una línea de crédito sin límite. La universidad se muda en septiembre de 1994 con una población de 1480 estudiantes al nuevo campus, todavía con la tremenda bulla de los albañiles. En 1995 diseño la famosa pagoda “junto a un aljibe que estaba seco… y se tapiza el piso piedra por piedra… de la fuente con su cascada” (dice, el profesor Juan Manuel Rodríguez).

 

En 1995 se inicia el Colegio de Jurisprudencia bajo la dirección del Dr. Fabián Corral. Viajo con Carlos Montúfar a Florida para convencer a mi amigo, el Dr. Gonzalo Mantilla, a que funde la Escuela de Medicina con el nombre de Colegio de Ciencias de la Salud, a pesar de que todavía no se tenía el reconocimiento del Estado. Se crean: el Colegio de Posgrados, el Colegio de Educación, el Colegio de Agroempresas dirigido por Eduardo Uzcátegui, bajo la dirección de Alain Spay el Colegio de Gastrología Hospitalidad y Turismo. Este mismo año el profesor Bruce Hoeneisen participa en el descubrimiento de la última partícula de la materia, el quark top, con cientos de físicos en los Laboratorios Fermi. El Colegio de Ciencias Aplicadas se cambia a Colegio Politécnico, se crea el Colegio de la Comunidad (de 2 y 3 años en la noche) bajo la dirección de Jorge Barba para aprovechar de las instalaciones físicas y cubrir sueldos ya que la guerra con el Perú en ese año coloca a la universidad en una situación difícil por la deuda adquirida para la construcción. En 1999 se comienza el Colegio de Ciencias de Alimentos.




 

En 2002 se adquiere y renueva un hotel en la isla San Cristóbal en Galápagos para establecer otra estación experimental con el nombre de GAIAS. Ella se convierte en una extensión de la USFQ y maneja investigaciones conjuntamente con la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.

 

Es importante anotar que el gran desarrollo de la USFQ se debe a la libertad de hacer, sin la imposición del gobierno. La universidad floreció en los primeros años gracias a estar siempre alejada de las garras del gobierno de turno y así pudo libremente crear y crecer hasta convertirse en la primera universidad del Ecuador. En 2015, el gobierno del presidente Correa obliga a las corporaciones que fundaron universidades privadas entregar los bienes donados o adquiridos a sus universidades, prohibiendo además la posibilidad de que los fundadores sean directivos de las mismas. Esta expropiación obliga a que las universidades privadas tengan el mismo sistema administrativo que ha destruido a la universidad ecuatoriana, el cogobierno. Es decir, las universidades privadas deben elegir a las autoridades en base de votación universal obligatoria de empleados y estudiantes, desde ese momento la Corporación de Promoción Universitaria, creada para administrar la universidad entrega sus bienes y se elige al primer rector y vicerrector en base de elecciones universales como en cualquier universidad pública. La CPU y la USFQ dejan de ser una. La Universidad San Francisco de Quito es reconocida por el gobierno ecuatoriano en octubre de 1995 por Decreto Ejecutivo 3166 (publicado en el Registro Oficial No.809) bajo la condición de que no puede recibir dineros de los impuestos, como toda otra universidad privada. Su estatuto fue aprobado por el CONESUP (Consejo Nacional de Educación Superior) el 18 de mayo de 2001 mediante oficio número 0053

 

Santiago Gangotena González


 Santiago Gangotena, Ph.D.
Canciller
Consejo de Regentes

Universidad San Francisco de Quito
T: (+593) 2 297-1700 ext.
Correo: sgangotena@usfq.edu.ec
Diego de Robles y Vía Interoceánica, Quito, Ecuador
http://www.usfq.edu.ec

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