Alexis Serrano Carmona: contar historias para preservar la esencia del periodismo



Para Alexis Serrano Carmona, el periodismo siempre ha estado ligado a la necesidad de contar historias. Esa vocación apareció mucho antes de entrar a una redacción. Cuando tenía nueve años, insistió a su padre para que le regalara una grabadora de audio y, apenas la tuvo en sus manos, salió a entrevistar a las personas que pasaban frente a su casa e incluso a conductores que circulaban por el sector. La emoción de escuchar después aquellas conversaciones, cuenta, nunca desapareció.

Años después, esa curiosidad se convertiría en una trayectoria dedicada al periodismo, la edición y, especialmente, a la crónica. Alexis se graduó de Periodismo en la Universidad San Francisco de Quito en 2007 y posteriormente obtuvo una maestría en Escritura Creativa por la Universidad Andina Simón Bolívar. Actualmente es jefe de contenidos del programa Esta Mañana, de Teleamazonas, mientras continúa publicando crónicas y reportajes en medios de la región como Gatopardo, Mongabay, Mundo Diners y La Barra Espaciadora.

La crónica: contar la realidad con las herramientas de la literatura

Fue precisamente durante sus años en la USFQ cuando Alexis descubrió la crónica. Recuerda especialmente a dos profesores que marcaron su manera de entender el oficio: Juan Manuel Rodríguez, quien le mostró que era posible contar historias reales utilizando herramientas de la literatura, y Alejandro Querejeta, a quien reconoce como uno de sus grandes maestros y lectores más rigurosos.

Con el tiempo, su relación con el periodismo narrativo se fortaleció a través de sus colaboraciones con revistas como SoHo Ecuador, Mundo Diners y Gatopardo, además de la lectura de referentes de la crónica como Leila Guerriero, Martín Caparrós, Svetlana Alexiévich, John Hersey, Rodolfo Walsh, Alberto Salcedo Ramos, Gay Talese y David Remnick.

De reportero a editor

Una parte fundamental de su carrera transcurrió en Diario La Hora, medio en el que trabajó durante casi 14 años y donde pasó por diferentes responsabilidades: fue pasante, reportero, editor de dos secciones, jefe de información y, finalmente, editor general. Desde este último cargo llegó a liderar un equipo de más de 60 periodistas distribuidos en nueve provincias del Ecuador.

Posteriormente fue editor de Ecuador Chequea, un medio especializado en verificación. Allí lideró una redacción más pequeña, pero encontró una nueva dimensión de uno de los principios que considera fundamentales del periodismo: verificar. Para Alexis, frente al crecimiento de la desinformación en redes sociales y los desafíos que plantean nuevas tecnologías como la inteligencia artificial, el fact-checking funciona tanto como una barrera frente a la información falsa como un recordatorio de la responsabilidad que tienen los periodistas con aquello que publican.

Historias que dejan huella

Entre las historias que ha contado a lo largo de su carrera, hay algunas que han marcado especialmente su trayectoria. Una de las más difíciles fue “Horror en el sexto C”, una crónica sobre el caso Aampetra, en la que abordó los abusos sexuales sufridos por 41 niños a manos de su profesor. La investigación implicó revisar los testimonios contenidos en el expediente y conversar con los niños y sus familias. Alexis reconoce que ha sido una de las historias que más lo han marcado como periodista.

Otra ocupa un lugar especial por una razón distinta. En “La frontera que no existe”, narró la vida cotidiana entre Huaquillas, en Ecuador, y Aguas Verdes, en Perú, para explorar una idea que quedó con él después de realizar el trabajo: que las fronteras son, finalmente, una construcción humana.

A estas se suman la historia de una pareja de pacientes con lepra que se conoció y enamoró en el antiguo leprocomio de Quito —su primera publicación en SoHo Ecuador—; “Estación Carchi, la muerte después del tren”; y un perfil de Yaku Pérez Guartambel, su primer texto publicado en Gatopardo y editado por Leila Guerriero. Sus reportajes para Mongabay también le han permitido acercarse a historias relacionadas con la conservación y conocer a personas y comunidades que trabajan por proteger el medioambiente.

Una trayectoria reconocida

Su trabajo en la crónica ha recibido distintos reconocimientos. Alexis ha ganado en tres ocasiones el Premio Nacional de Periodismo Eugenio Espejo en la categoría Crónica, por “Horror en el sexto C”, “Esferas que se desvanecen” y “La frontera que no existe”. Esta última recibió, además, el Gran Premio Nacional Eugenio Espejo, otorgado al mejor trabajo entre los ganadores de ese año.

También obtuvo el tercer lugar en el Premio Jorge Mantilla Ortega, ha sido becario de la Fundación Gabo y participó como ponente en el Festival Gabo. En 2025 fue finalista del Premio Roche de Periodismo en Salud por una crónica sobre las falsas clínicas de “conversión sexual”. Su experiencia también lo ha llevado a convertirse en mentor de iniciativas de periodismo ambiental como Investiga Tour y la beca Narrar lo que se conserva.

Defender el fondo en medio de nuevos formatos

Después de años dentro de redacciones y medios de distintos formatos, Alexis observa con preocupación la transformación que atraviesa el periodismo ecuatoriano. Para él, la discusión sobre nuevas plataformas, redes sociales, algoritmos e inteligencia artificial no debería desplazar una pregunta mucho más importante: ¿qué significa realmente hacer periodismo?

Su respuesta está en volver a los fundamentos del oficio. Reportear. Salir de la redacción. Llegar hasta donde suceden las historias. Mirar, escuchar y entender antes de escribir. Considera que las herramientas y formatos pueden transformarse, pero no deberían reemplazar el trabajo periodístico ni convertir los likes, las visitas o los algoritmos en el principal criterio para decidir qué historias contar.

“Estamos pensando sólo formatos, pero no debemos dejar de pensar en el fondo del asunto”

Un nuevo capítulo

Actualmente, Alexis inicia una etapa diferente como jefe de contenidos de un programa de televisión, un rol y un formato que no había explorado anteriormente y que asume como una nueva oportunidad de aprendizaje. Paralelamente, trabaja en su segundo libro y ya comienza a planificar un tercero.

A largo plazo, su objetivo es encontrar una manera de continuar dedicando tiempo al periodismo en el que cree, incluso cuando eso implique, como él mismo señala, “nadar contracorriente”.

Al recordar su paso por la USFQ, Alexis destaca especialmente la preparación práctica que recibió. Las clases de reportería, edición, crónica, reportaje e investigación le permitieron enfrentarse a su primer trabajo formal sabiendo cómo buscar fuentes, contrastar datos, verificar información y construir una historia.

Esa experiencia también atraviesa el mensaje que hoy compartiría con quienes quieren dedicarse al oficio: preguntarse primero para qué quieren hacer periodismo. Su invitación es a ejercerlo pensando en las personas y las historias que merecen ser contadas.

Caminar, observar, escuchar, preguntar, insistir y contar con honestidad. Para Alexis, incluso en un escenario complejo para los medios, ahí continúa estando el corazón de la profesión.

Y lo resume con una imagen que ha acompañado al periodismo durante generaciones:

“El principal signo de un periodista siempre fue la suela gastada de sus zapatos: que no deje de serla jamás”


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